Robusto pero refinado. Elegante, fiable y con alma expedicionaria. Para intrépidos aventureros que cada día superan sus límites, físicos o mentales, el Rolex Explorer II se presenta como la herramienta definitiva.

Técnicamente perfecto, este superlativo reloj está equipado con una visualización adicional de 24 horas que permite distinguir las horas del día de las de la noche, una característica que resulta esencial para quienes se adentran en medio ambientes donde reina la oscuridad, como las profundidades de las cuevas, o donde el sol nunca se pone, como en las regiones polares durante el verano. Símbolo de la relación histórica entre Rolex y la exploración desde finales de la década de 1920, cuando la firma suiza comenzó a utilizar el mundo como un verdadero laboratorio a tamaño natural para probar la fiabilidad de sus relojes, es este el reloj que cada aventurero debe llevar en su muñeca.

Continuando con este espíritu pionero, Rolex ha equipado numerosas expediciones al Himalaya, entre ellas la expedición que ascendió por primera vez al Everest, y las observaciones extraídas durante las mismas, y en las condiciones más duras, han tenido una implicación directa sobre la evolución de los relojes Oyster, siempre en aras de una mayor precisión, robustez y fiabilidad.

Ed Viesturs y su proyecto de escalar los 14 ochomiles, las montañas más altas del planeta, las hazañas épicas en alta montaña del alpinista y navegante Jean Troillet, la conquista de los “tres polos” (Norte, Sur y Everest) por parte del joven explorador noruego Erling Kagge o Rune Gjeldnes en su “marcha más larga”, un recorrido con esquís en solitario de tres meses de duración y más de 4.800 km a través del Polo Sur, son algunas de las empresas en las que Rolex ha colaborado, convirtiéndose así en el reloj preferido por los aventureros más intrépidos del mundo.

Créditos fotos: Rolex©